martes, 13 de noviembre de 2007
La casa como extensión del ser
"Creo que todos deberíamos vivir en un gran espacio vacío. Me gusta la costumbre japonesa de enrollarlo todo y guardarlo en armarios. Pero yo prescindiría hasta de los armarios, porque es una hipocresía... Todo en tu armario debería tener fecha de caducidad, al igual que la leche, el pan, las revistas y los periódicos, y una vez superada la fecha de caducidad, deberías tirarlo. Lo que deberías hacer es comprar una caja cada mes, meterlo todo adentro y a final de mes cerrarla. Entonces le pones fecha y la envías a Nueva York. Deberías intentar seguirle la pista, pero si no puedes y la pierdes, no importa, porque es algo menos en que pensar: te sacas otra carga de la mente. Yo ahora simplemente lo tiro todo en cajas de cartón marrones del mismo tamaño que tienen una etiqueta a un costado donde poner el mes y año. Sin embargo, detesto francamente la nostalgia, así que en el fondo espero que se pierdan todas y no tener que volver a verlas nunca más" .1
Al contrario del deseo de Andy Warhol es nuestra casa y los objetos contenidos en ella una extensión de nosotros mismos que permiten crear a través de la interacción con ellos mismos identidad mediante la memoria que se va construyendo alrededor de estos objetos. Es con las costumbres que se van estableciendo en nuestra casa que se va construyendo el esquema fundamental de nuestra forma de vida, esta construcción nos da la posibilidad de crear un mundo, un espacio habitable en donde se instala nuestro ser. Es a través de nuestro comportamiento ritual y nostálgico respecto de los objetos en los que nos reconocemos que podemos reconstruir nuestra historia y y fijar nuestra identidad. Es en estas representaciones plasmadas en los objetos que nuestra biografía queda explicada, uniendo grandes y pequeños sucesos que van formando nuestra historia para poder volvernos compresibles.
Ya que nuestra casa contiene gran parte de quienes somos es que se produce una contradicción entre interior y exterior. El exterior esta hecho para no mostrar nada de lo que se encuentra en el interior, tal como el cuerpo envuelve el alma, la fachada contiene la casa, que en este caso seria nosotros mismos y nuestra historia, y existen ventanas y puertas que permiten ver lo que hay dentro así como también permiten la penetración del exterior, y la profanación de nuestra intimidad, es por eso que cubrimos ventanas y cerramos puertas, para que el mundo se mantenga alejado de nuestro más intimo lugar en donde hemos depositado nuestro ser y no solo esto si no que es una parte de nosotros mismos.
1._WARHOL, Andy, Mi Filosofía de A a B y de B a A, Pág. 155, Editorial Tusquets, Barcelona, 1998.
Al contrario del deseo de Andy Warhol es nuestra casa y los objetos contenidos en ella una extensión de nosotros mismos que permiten crear a través de la interacción con ellos mismos identidad mediante la memoria que se va construyendo alrededor de estos objetos. Es con las costumbres que se van estableciendo en nuestra casa que se va construyendo el esquema fundamental de nuestra forma de vida, esta construcción nos da la posibilidad de crear un mundo, un espacio habitable en donde se instala nuestro ser. Es a través de nuestro comportamiento ritual y nostálgico respecto de los objetos en los que nos reconocemos que podemos reconstruir nuestra historia y y fijar nuestra identidad. Es en estas representaciones plasmadas en los objetos que nuestra biografía queda explicada, uniendo grandes y pequeños sucesos que van formando nuestra historia para poder volvernos compresibles.
Ya que nuestra casa contiene gran parte de quienes somos es que se produce una contradicción entre interior y exterior. El exterior esta hecho para no mostrar nada de lo que se encuentra en el interior, tal como el cuerpo envuelve el alma, la fachada contiene la casa, que en este caso seria nosotros mismos y nuestra historia, y existen ventanas y puertas que permiten ver lo que hay dentro así como también permiten la penetración del exterior, y la profanación de nuestra intimidad, es por eso que cubrimos ventanas y cerramos puertas, para que el mundo se mantenga alejado de nuestro más intimo lugar en donde hemos depositado nuestro ser y no solo esto si no que es una parte de nosotros mismos.
1._WARHOL, Andy, Mi Filosofía de A a B y de B a A, Pág. 155, Editorial Tusquets, Barcelona, 1998.

